TRIÁNGULO RESCATADOR, VICTIMA, PERSECUTOR Y DESGASTE PROFESIONAL POR EMPATÍA / SÍNDROME DE LA COMPASIÓN.

Por Ignacio Jarero, Ed.D., Ph.D., M.T.

A continuación presentaremos la mecánica del triángulo rescatador, víctima, persecutor.

El/la profesional en salud mental/ psicoterapeuta como rescatador, víctima y persecutor.

RESCATADOR.

Nuestro sentimiento es de lástima hacia el paciente y nos sentimos ansiosos/as y preocupados/as.

VICTIMA.

Nos sentimos con miedo. Sufre nuestra autoestima.

PERSECUTOR.

Nos sentimos enojados, irritados, frustrados. Tendemos a juzgar al paciente.

El/la paciente como Rescatador, víctima y persecutor.

RESCATADOR.

Tengo miedo de herir los sentimientos de mi terapeuta. Tengo miedo de traumatizarla/lo con mi historia. Debo de esforzarme en hacer lo que él/ella dice. Se le nota cansado/a, no lo debo de molestar con mis verdaderos sentimientos. No lo/la debo hacer enojar.

El/la paciente se siente preocupado/da y ansioso/sa.

VICTIMA.

No puedo hacer nada bien. Nada de lo hago es suficientemente bueno para mi terapeuta. Mi terapeuta es el/la experto y debe de tener razón acerca de mí. Nunca voy a mejorar.

El/la paciente se siente triste, agobiado, derrotado. Su autoestima sufre más que antes.

PERSECUTOR.

El/la terapeuta no me entiende. No me escucha. No está interesado realmente en mí.

El/la paciente se siente enojado, irritado y tiende a juzgar al terapeuta.

Para salir de este triángulo, necesitamos notar cuando comenzamos a sentir ansiedad, enojo, frustración, lástima, o miedo. Es de ayuda mantener una "atención flotante" durante nuestro trabajo. Esto es, movemos continuamente nuestra atención del paciente a nosotros y viceversa, checando nuestras señales corporales de emociones/sentimientos (afectos). En el momento en que detectamos un afecto perturbador tomamos nota mentalmente de él y posteriormente lo podemos trabajar dentro de nuestro proceso terapéutico.

Acciones a tomar:

El Desgaste Profesional por Empatía o Síndrome de la Compasión es cuando el trauma de otros nos traumatiza a nosotros; es absorber y retener el sufrimiento emocional de otros al interactuar con ellos. Frecuentemente se desarrolla cuando estamos "rescatando" a nuestros pacientes.

De ahí que debemos de cuidarnos a nosotros/tras mismos/mas, para poder ser útiles a nuestros pacientes.

Una Regla importante, es considerar que la urgencia que tenemos por rescatar a nuestros pacientes, es equivalente a que tan necesitados estamos nosotros mismos de ser rescatados/das.

Cuando hemos trabajado en exceso, estamos estresados o cansados, estamos expuestos a ser más vulnerables emocionalmente al sufrimiento de otros. Esa vulnerabilidad aumenta la posibilidad de hacer intervenciones poco acertadas con nuestros pacientes.

Recordemos que:

El deseo de auxiliar viene del amor en nuestros corazones.

La urgencia por rescatar, viene de nuestra propia necesidad de ser rescatados.